El síntoma es siempre el mismo: dos equipos miran el mismo embudo y obtienen números distintos. A partir de ahí, las reuniones se vuelven debates sobre qué dato es correcto en lugar de qué hacer.

Una taxonomía como contrato

La solución empieza por un tracking plan: un modelo de eventos con nombres, propiedades y significado acordados. Es un contrato entre producto, datos e ingeniería. Sin él, cada implementación introduce su propia ambigüedad.

  • Define eventos orientados al negocio, no a la implementación técnica.
  • Captura con Segment o Jitsu y envía a una única fuente de verdad.
  • Crea rituales de revisión de métricas para mantener la disciplina.

Cuando los números son fiables, las discusiones cambian de ‘¿es correcto el dato?’ a ‘¿qué hacemos al respecto?’. Ahí es donde empieza la verdadera cultura de datos.

Paulo Bischof
Paulo Bischof
CTO · Product Manager · Software Developer
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