Cuando comenzamos el desarrollo de Venturest, teníamos una visión clara: queríamos construir algo distinto. Algo que se sintiera moderno, oscuro, innovador y profundamente personalizado. Desde el primer momento, Tommaso Marchitelli nuestro COO en VENTUREST , que además de ser una pieza clave en el liderazgo también es un verdadero crack en diseño y Figma, se puso al frente de la experiencia visual de la plataforma.

La decisión inicial fue ambiciosa y emocionante: diseñar cada componente desde cero, cada interacción, cada flujo, todo hecho a mano con un enfoque user-centric que superara visualmente a nuestros competidores. Queríamos crear algo único y hermoso. Y lo hicimos… al menos durante los primeros meses.

Pero como ocurre con muchas decisiones en el desarrollo de producto, lo que al principio parece visionario puede volverse un cuello de botella si no se alinea con las realidades operativas. En nuestro caso, construir cada botón, cada modal, cada input desde cero empezó a convertirse en un obstáculo importante para cumplir nuestros plazos.

¿Qué pasa cuando el diseño exclusivo choca con el go live?

A medida que pasaban los meses, notamos un patrón claro: mientras más avanzábamos en funcionalidades, más lentos éramos en entregar nuevas versiones. Cada nueva pantalla requería días de trabajo en componentes visuales, validaciones, estilos responsivos y comportamientos interactivos. Y eso sin contar el trabajo de integración con la lógica de negocio.

Hace cinco meses, hicimos una pausa. Analizamos el costo real de seguir diseñando todo desde cero y vimos con claridad que la velocidad de entrega estaba muy por debajo de lo que necesitábamos. Así que decidimos dar un giro estratégico: adoptar una librería de UI como base y sacrificar, temporalmente, el diseño exclusivo.

¿Qué cambió después?

Todo.

Pasamos de dedicar días a cada nuevo flujo a tener versiones funcionales en cuestión de horas. Las decisiones de diseño se aceleraron, el código se volvió más mantenible y pudimos enfocarnos en lo que realmente necesitábamos validar: el negocio.

¿Nos dolió? Sí, un poco. Habíamos invertido tiempo y creatividad en ese diseño inicial. Pero en retrospectiva, fue una de las mejores decisiones que tomamos. No descartamos volver a un diseño totalmente personalizado en el futuro, quizás post-rondas de inversión, como parte de un rebranding estratégico. Pero por ahora, la prioridad es entregar valor rápidamente.

¿Qué librerías UI puedes considerar si estás usando React?

Durante nuestra evaluación analizamos varias librerías. Aquí te comparto las principales, con sus puntos fuertes y para qué tipo de proyecto pueden ser útiles:

1. Radix UI

Radix es una librería de componentes completamente desacoplada del estilo visual. Proporciona componentes accesibles y altamente configurables que puedes estilizar como quieras. Es perfecta si tienes tu propio sistema de diseño o si trabajas con Tailwind CSS.

Lo mejor: accesibilidad, control total, ideal para arquitecturas escalables.

Úsalo si: quieres control total sobre el diseño sin sacrificar accesibilidad.

2. Shadcn/ui

Shadcn es un enfoque intermedio muy interesante. En lugar de instalar componentes como un paquete, copias el código fuente y lo integras directamente en tu proyecto. Se basa en Tailwind y Radix, y combina lo mejor de ambos mundos: velocidad de entrega + posibilidad de personalización.

Lo mejor: personalización sin perder velocidad, estilo moderno, comunidad activa.

Úsalo si: quieres un diseño sólido y elegante sin perder la capacidad de personalizar cada detalle.

3. Headless UI

Creada por los creadores de Tailwind, Headless UI ofrece lógica y comportamiento sin estilos. Tú te encargas del diseño. Esto da libertad total para crear una UI completamente personalizada, pero con comportamientos ya resueltos como menús, modales y tabs.

Lo mejor: lógica de interacción resuelta, máxima libertad de estilo.

Úsalo si: ya tienes un diseñador fuerte en el equipo y una visión clara del diseño.

4. HeroUI (antes NextUI)

HeroUI es una evolución de NextUI, enfocada en una experiencia de desarrollo simple y estilizada. Tiene componentes listos para usar con un diseño atractivo desde el inicio. Ideal para MVPs o startups que buscan rapidez con buen gusto.

Lo mejor: componentes visualmente atractivos y bien documentados.

Úsalo si: necesitas velocidad y diseño decente sin esfuerzo adicional.

5. DaisyUI

DaisyUI funciona sobre Tailwind y proporciona un conjunto extenso de componentes con soporte de temas preconfigurados. Muy útil para construir rápido sin preocuparse por cada pixel.

Lo mejor: velocidad, múltiples temas, integración fluida con Tailwind.

Úsalo si: estás creando un producto funcional y rápido, y el diseño exclusivo no es crítico.

6. MUI (Material UI)

Una de las librerías más maduras y completas. Basada en el sistema de diseño de Google, tiene todo lo que puedas necesitar: componentes, theming avanzado, soporte y documentación robusta. El look and feel es reconocible, lo que puede ser una ventaja o una limitación.

Lo mejor: robustez, ecosistema amplio, soporte corporativo.

Úsalo si: estás construyendo una app compleja o corporativa donde la consistencia y escalabilidad pesan más que la originalidad.

¿Qué aprendimos realmente?

Más allá de la velocidad de entrega, la adopción de una librería UI cambió nuestra manera de pensar el producto. Nos obligó a enfocarnos en lo esencial: validar hipótesis, medir resultados, escuchar al usuario. Dejamos de ser esclavos del diseño para convertirnos en facilitadores del valor.

No se trata de decir que un enfoque es mejor que el otro. Todo depende del momento del negocio. Si estás construyendo la próxima Behance o Figma, donde la interfaz es diferencial, invierte en diseño desde el día uno. Pero si estás testeando un modelo de negocio, tratando de entender al mercado o iterando con rapidez, usar una base prehecha puede darte la agilidad que necesitas para sobrevivir.

Conclusión: estrategia antes de estética

Mi consejo, desde la experiencia en Venturest, es simple: no te enamores de tu diseño. Enamórate de tu propósito, de tu usuario, de la entrega de valor. El diseño exclusivo puede ser espectacular, pero solo si llega a tiempo. Y para que eso ocurra, a veces hay que saber cuándo soltar la perfección para abrazar la velocidad.

Ya llegará el momento del rebranding, del pixel perfect y de las transiciones animadas en Figma. Pero primero, asegúrate de tener algo que valga la pena diseñar así.

¿Estás pasando por una decisión similar? ¿Tienes dudas sobre qué librería usar o cuándo invertir en diseño exclusivo? Me encantaría escuchar tus experiencias.

Paulo Bischof
Paulo Bischof
CTO · Product Manager · Software Developer
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